Llevar las cuentas con tu pareja, sin discutir
Las peleas por plata casi nunca son por la plata. Son por la falta de información: quién pagó qué, cuánto se gastó en comida este mes, cuánto entra y cuánto sale. Gasti tiene cuentas grupales pensadas para parejas — presupuesto compartido, división de gastos automática, y privacidad sobre lo individual cuando hace falta.
Cuenta compartida con presupuesto del mes
Una cuenta para los dos: alquiler, supermercado, salidas, viajes. Cada uno carga gastos y todos ven el balance en tiempo real.
División flexible (50/50, proporcional al sueldo, custom)
Si uno gana más, ponés porcentajes proporcionales. Si prefieren mitad y mitad, también. Lo decidís ustedes y Gasti reconcilia automáticamente.
Privacidad por categoría
Gastos compartidos se ven; lo individual (regalos, hobbies, lo de cada uno) queda privado. No es opacidad, es respeto del espacio personal.
Reporte mensual automático
Al cierre de mes, Gasti arma el resumen: cuánto entró, cuánto salió, dónde se fue. Lo conversan una vez al mes en lugar de pelearlo cada semana.
Alertas antes de pasarse
Si la cajita de comida está al 90% y todavía falta una semana, los dos reciben el aviso. Decisión a tiempo, no postmortem.
Metas conjuntas
Viaje, casa, fondo de emergencia. Crean la meta, asignan cuánto va por mes, y ven el progreso juntos. Las metas alinean, las planillas separan.
Cómo funciona
- 1
Cada uno se crea su cuenta personal
Gratis, en 30 segundos. Una por persona.
- 2
Crean un Circle compartido
Le ponen un nombre (Hogar, Familia, Convivencia), invitan al otro y definen cómo se dividen los gastos.
- 3
Cargan gastos compartidos al Circle
Por WhatsApp o foto del ticket. El gasto va al pool y se divide según las reglas que pusieron.
- 4
Revisan el mes juntos
Sentándose una vez por mes con el reporte abierto. Conversación corta, datos claros, decisiones simples.
Para qué sirve hablarlo bien una vez al mes
La mayoría de las parejas no tiene un sistema. Tiene una App de Notas con cosas tachadas, una planilla compartida que abandona uno de los dos, o una memoria selectiva sobre quién pagó qué. Esto se transforma en mini-peleas que no son por la plata. Tener números claros y compartidos elimina la fricción. La conversación deja de ser 'quién la cagó' y pasa a ser 'qué hacemos para el mes que viene'.
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